Primer Mandamiento del Servicio: Cumpliras tu promesa
Especial de Patricio Peker (GanarOpciones.com)
Tengo la mala costumbre -casi como un vicio profesional que debo controlar, pero que me cuesta mucho hacerlo- de estar evaluando tanto una presentación de ventas, o un llamado en el que se me ofrece un producto o servicio, o un servicio que me prestan, no sólo como cliente, sino también como entrenador y consultor en esos temas. Â
Para que usted tenga una idea, cuando salimos de algún comercio, o al terminar de comer en un restaurante, mis hijos suelen preguntarme: ¿Qué puntaje le das al servicio al cliente de este lugar?. Â
Quiero compartir con usted un caso de servicio mediocre:Â Â
Encargué un libro en un comercio de mi ciudad, que forma parte de una importante cadena nacional de librerÃas. Â
Se suponÃa que en una semana el libro llegarÃa al local, y que me llamarÃan para avisarme cuando podrÃa pasarlo a buscar. Â
Por supuesto pasaron 10 dÃas y nadie me llamó. Llamé yo y pregunté por el vendedor que me habÃa atendido (yo me habÃa anotado el nombre). Â
Qué me dijo? Â
-”Pero qué barbaridad, cuantos dÃas pasaron, disculpe pero es que en nuestra casa central son asÃ, no nos prestan atención, nos prometen algo y no cumplen”- Â
Y cosas por el estilo. Ahà ya arrancamos pésimo. Â
Me dijo que lo iba a activar y que me llamarÃa. Â
Pasaron 10 dÃas más. Â
¿A usted lo llamó el vendedor?, a mi tampoco. Â
Lo vuelvo a llamar yo:Â Â
-”Mire qué mal nos hacen quedar, qué mal, disculpe”. Â
Hice dos llamados adicionales, siempre con el mismo tipo de respuesta. Â
DÃas después, tuve que hacer unos trámites cerca de la librerÃa, y directamente entré y pregunté por el vendedor Â
Le comenté del libro por el que estaba esperando preguntándole si tenÃa alguna novedad, y me dice: “ahhhh si , me parece que recuerdo el tema, espere un segundito por favor”. Â
Una empleada que estaba también detrás del mostrador se sonrió de manera cómplice con el vendedor como diciendo “siempre pasa lo mismo”. Â
El vendedor -delante de mi- llama a la casa central y le pide a alguien que le mande el libro. Me dice que me va a llamar. Â
Con mucha amabilidad le pregunté al vendedor si me permitÃa conversar con él unos minutos sobre esta situación. Â
Primero se desconcertó un poco, como si yo fuera un loco que le iba a hacer un planteo raro o a hacerle perder tiempo. “¿qué situación?” me preguntó. Â
Le expliqué que él no debe tirar las culpas a otro sector de la empresa. Que si el toma mi pedido y me pide los datos, como hizo, se lo debe agendar, y mantenerme informado de lo que ocurre. Si a la fecha en la que me dijo que estarÃa el libro no hubo novedades debió llamarme para comentarme que habÃa habido un atraso, pero que él lo habÃa activado y que estimaba que en X dÃas Ãbamos a tener novedades.
Le dije que una cosa es la manera en que trabaja la organización, u otras personas de la organización, pero que él debÃa agregar su pequeña gotita de calidad haciendo bien él su trabajo aunque nadie se lo ordene, para dar satisfacción al cliente. Â
Le dije que en mi caso ya se habÃa transformado casi en un juego lo del libro y por eso insistÃa, pero que piense en lo que ocurrÃa con el promedio de clientes que son atendidos asÃ. No parece la mejor manera de conseguir clientes fieles, satisfechos, y que pregunten por él. Â
Que una atención especial, sobresaliente, de primera clase mundial, es SU oportunidad para diferenciarse, sobresalir y destacarse. Â
Se me quedó mirando con una sonrisa de compromiso, y una expresión de “que se vaya pronto este pesado!”. Â
Me fui, con la clara intención de no volver nunca más, y sintiéndome un tonto por haberle dado consejos a alguien que no me los habÃa pedido. Â
¡Me lo tengo merecido! Â
Mensaje para mis hijos: esta librerÃa será muy linda, pero en servicio al cliente merece un aplazo!.
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Tag: Negocios

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